UNA ENTREVISTA  IMAGINARIA CON EL GENIAL ESCRITOR AUSTRIACO STEFAN ZWEIG

 

1881 Viena (Austria) – 1942 (Petrópolis, Brasil)

 

Stefan Zweig

Gracias por acordarte de mí. A veces pienso que la gente, mi público, me olvidó.. Bien sabes lo transitorio que es nuestro paso por la Tierra y lo fugaz y etéreo que es todo halago y lisonja.

 

Esteban Veghazi

¿Tuviste muchos halagos, muchos reconocimientos en la vida?

 

 Stefan Zweig

Mi vida transcurrió, inicialmente, como una balsa en un mar de aceite. Los triunfos, los viajes, las distinciones se sucedieron vertiginosamente, de manera que a veces me mareaba; inclusive, llegó  a molestarme  la presión de las grandes ciudades con sus reuniones, fiestas y agasajos. Cuando pude, huí de esos oropeles terrenales y me refugié en mis estudios, con mi esposa, disponiéndome a continuar mi obra... Sabes, yo creo que la felicidad la encontré en el acto de crear, más que en la fama que tiene alas muy grandes...

 

Esteban Veghazi

¿Cómo llegaste a Petrópolis?

 

Stefan Zweig

No quisiera recordarlo. Sólo te digo que fue cuando empezó el gran incendio; todos los pálidos corceles del Apocalipsis han galopado a través de mi existencia; la revolución y el hombre, la desvalorización moral y el terror, las epidemias y la emigración. He visto crecer ante mis ojos las grandes ideologías de masas, las he visto extenderse. No había país al que huir, ni tranquilidad susceptible de adquirirse. Siempre, en todas partes, volvía a asirnos la mano del destino y a reincorporarnos a su juego insaciable. Quienquiera que haya pasado esta época o, más propiamente dicho, quienquiera que haya sido lanzado y perseguido a través de este tiempo, ha experimentado más historia que cualquiera de sus antepasados. Así llegué aquí, a Petrópolis. Puedo decirte, como decía Grillparzer: “marchaba vivo detrás de mi propio cadáver”.

 

Esteban Veghazi

Pero, ¿por qué?

 

Stefan Zweig

Sabes que a veces las masas se envalentonan. A veces algún loco ciega a la gente y la hace cometer crímenes horrendos contra los seres humanos. Se requiere una situación especial para que algo prenda la mecha; y en esa época sólo faltaba la mano con la tea  para incendiarlo todo. Y llegó... su doctrina era humo vano frente a la realidad, pues la pasión desbocada y salvaje siempre será más fuerte entre los hombres que toda la bondad fraternal.

La vida era horrible, insoportable. Estaba sufriendo por las penas y humillaciones a las cuales estaban condenados millones de individuos, naciones enteras, cultura milenarias.

 

Esteban Veghazi

Pero, ¿por qué contigo, que le diste gloria a tu país en el mundo?

 

Stefan Zweig

Por judío. Por ser judío. A alguien había que echarle la culpa de los problemas internos de Alemania. Acuérdate del viejo mecanismo del chivo expiatorio tan usado por los tiranos para distraer la atención de ciertos problemas, o para asegurar su supervivencia política y económica. Eso fue lo que sucedió. La historia, esa gran maestra, nos ha enseñado que ciertos grupos son presa fácil de la problemática de las mayorías. Es más fácil echar la culpa a otro por las propias incapacidades, que aceptarlas y reconocerlas. Eso fue algo importante de lo que sucedió.

A nosotros, como hombres, y especialmente como judíos, no nos está permitido ser felices. Porque hay en el mundo excesivos infortunios y una parte centuplicada de estos infortunios pesa sobre nuestros hermanos.

A mi esposa Elisabeth y a mí, nos invadió la angustia. Los diarios sólo traían malas noticias, el mundo estaba enloquecido y yo estaba ya cansado de tanto cambio, tanta impresión desagradable. Las fuerzas me abandonaron y  tomé la decisión final, muy a mi pesar y él de Elisabeth. Por eso escribí, un poco antes de que apuráramos el veneno, mi mensaje final:

Me despido de la vida en plena conciencia y por mi propia voluntad. Doy gracias al país que me recibiera de modo tan cordial y me diera la oportunidad de continuar mi trabajo. El mundo del espíritu y el lenguaje, donde yo creciera y creara, yace destrozado y en cenizas. Las llamas de odio consumen a Europa. Mi hogar espiritual se ha destruido a si  mismo y está aniquilado. El errar por el mundo y el desarraigo han agotado mis fuerzas y, a los sesenta años, me siento demasiado cansado para comenzar de nuevo. He llegado a la conclusiòn que éste es el mejor camino.

 

Esteban Veghazi

Comprendo por qué te quitas la vida junto  con tu amada esposa, pues todas tus creencias y aspiraciones de idealista, fueron aniquiladas, pulverizadas en el huracán  de la locura sangrienta que azotaba países y continentes.

La memoria de los justos es bendición para los vivos.

 

 

Citemos parte de la oración que se pronuncia en el cementerio al lado de la tumba, o en recordatorios de los seres queridos fallecidos, que se llama Kadish:

 

Yitgadal veyitkadash sheme  raba.….

 

Sea Su glorioso nombre bendecido eternamente, exaltado, venerado y alabado  sea el nombre del Santo Bendito Él. Su gloria es inefable e infinita. Su magnificencia es superior a toda expresión humana.

Amén

 

Unos datos biográficos de este gran escritor del siglo XX :

 

1881 Viena (Austria) – 1942 Petrópolis (Brasil).

Oriundo de una familia acomodada de Viena, se inicia  con muy buenos augurios. Teniendo 20 años se publican sus primeros libros.

Desde 1903 era periodista del famoso diario “Neue Freie Presse”, Viena. Estudia la vida de Theodor Herzl, fundador del sionismo y padre espiritual del Estado de Israel. Y escribe sobre él..

Es autor de muchas obras literarias y teatrales

Nunca ha sido un judío practicante, pero nunca ha renegado su judaísmo. En sus sobras se ve reflejada la influencia de las enseñanzas éticas judías. Por supuesto, no pudo escapar del destino histórico de ,los judíos europeos de su época. 

A partir de 1939, la vida lo llevó por  Strassburg -  Francia – Bélgica - Inglaterra – Estados Unidos – América Latina (Petrópolis, Brasil)

Desesperado por las victorias militares de Hitler, se suicidó en 1942 en Petrópolis. Está enterrado en el cementerio de esa ciudad.

 

Describamos una conversación imaginada con él.

 

 

Jeremías

El Candelabro Enterrado

Buchmendel

Sara juzga a Dios

                      El Mundo de Ayer !!!

 

 

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