REFLEXIONES SOBRE GUERRAS RELIGIOSAS EN LA HISTORIA

 

Las guerras religiosas son, lamentablemente, un fenómeno que acompaña la historia de la humanidad durante toda su trayectoria. Quisiera hablar sobre algunos aspectos que, según mi opinión, tienen una importancia primordial.

 

Hay algunos temas cardinales que son los siguientes:

 

  • Una lista - por supuesto nada completa - de las principales guerras llevadas en nombre de distintas religiones.
  • La guerra según  el concepto del pueblo judío en la época que abarca el Antiguo Testamento y el Talmud, hasta las guerras con Roma.  
  • ¿Qué significa "guerra religiosa"?   Algunas de  estas guerras en la historia de Europa.

 

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1.-  Empecemos ahora con esta  lista - como dije, nada completa - de guerras llevadas  a cabo en la historia de la humanidad.

 

Roma corrompía la religión como componente de su política

La guerra de Roma contra Judea

Persecución de los cristianos por Roma

La conquista del Cercano Oriente por  los Mahometanos

Cruzadas contra los países árabes mahometanos

Cruzadas contra los germanos y los eslavos en Europa

Los ingleses que separaron a los irlandeses cristianos del cuerpo de la cristiandad

Luchas entre los Papas y los Emperadores por el poder y por la suprema autoridad

Opresión y conquista de parte de los turcos mahometanos, de los cristianos en Europa

Ruptura entre los cristianos occidentales y orientales

Wyclef y Juan Huss, con la ayuda armada de los vecinos, se rebelan contra la Iglesia Católica

Cruzada de los católicos contra los seguidores de Wyclef y Juan Huss (Según los historiadores, 50.000 infantes y 40.000 jinetes participaron en la contienda)

Conquista del continente americano; conversión forzada de los aborígenes

La guerra de los Hugonotes  (1502-1598)

La Guerra de 30 Años (1618-1648) entre los países seguidores de las Reformas de Lutero y Calvino, y  los Estados católicos, que luchaban contra las Reformas

Guerras en la actualidad por razones religiosas - políticas en Irlanda; en los Balcanes; entre el Estado de Israel y los Estados  árabes en el  Cercano Oriente

 

2.-  Considero que sería interesante, comentar algunas leyes y prescripciones acerca de "la guerra" que figuran en el Antiguo Testamento como indicaciones religiosas de la Antigüedad. 

 

La lucha contra el opresor extranjero era considerada como un deber religioso, y hubo quienes interpretaron el dominio extranjero, es decir de los romanos entre los siglos II. a.e.c. y III. e.c.,  como un castigo impuesto por Dios. Los cristianos primitivos fueron partidarios de la sumisión a Roma y  por eso eran muy poco populares entre ciertos grupos judíos.

 

Los rabinos y los maestros de la Antigüedad hacían distinción entre guerras obligatorias y guerras de conquista. A la primera categoría, que se consideraba meritoria, pertenecían también las guerras defensivas. Dice el Talmud: "Cuando uno viene a matarte, apresúrate a matarlo." (Berajot 58.a.)

 

Las exenciones del servicio militar, consignadas en el Deuteronomio, no tienen validez en la guerra sancionada por la religión contra los idólatras. En este caso, existía  la obligación  de ir a la guerra, hasta del novio desde su cámara nupcial.

 

La guerra declarada por el Rey era obligatoria sólo cuando estaba  sancionada por el Gran Sanhedrín.

 

Están exentas del servicio militar las personas que figuran en el Deuteronomio, es decir  los temerosos, los ancianos y los inválidos, etc.

 

Antes de comenzar las operaciones militares, era consagrado un sacerdote con unción sagrada (Exodo 30.24.). Tenía la misión de leer a  las tropas las Leyes del Deuteronomio acerca de la guerra, y explicarlas. En algunos aspectos, este sacerdote tenía autoridad igual a la del Sumo Sacerdote. Informaba a todos  que  las personas exentas podían abandonar el campo (Sota 43a.). Pero  pasado el plazo fijado para ello, ya nadie podía abandonar el ejército y tanto la vanguardia como la retaguardia tenían derecho de matar a los que huyeran.

 

El guerrero debía confiar en Dios al entrar en  batalla, y arriesgar su vida sin vacilación. Si manifestaba cobardía, era considerado como  maldito (Jeremías 18.10.), como si hubiera vertido sangre de Israel. Pero si luchaba con temor pero con bravura, estaría protegido del mal y establecería su casa firmemente en Israel. (Maimónides, Hiljot Mishpalim VII.15.).  

 

La Ley Talmúdica concedió cierta libertad especial a los soldados, y también se les permitió luchar en sábado, si les atacara  el enemigo.

 

La Ley Rabínica concedió algunas facilidades a los soldados judíos al luchar en ejércitos extranjeros. Desde el principio de la diáspora, cuando la ley civil del país era obligatoria también para los judíos, ellos  tenían que cumplir el servicio militar como todos los ciudadanos del país donde vivían.

 

Con la proclamación del Código Deuteronomio y la popularización de las enseñanzas proféticas, se introdujeron reglas de guerra más “humanas”.

 

El Deuteronomio prescribe que no se haga daño a los árboles. (Deut.20.14.).  No se debe matar a los prisioneros, sino tratarlos como botín, especialmente a las mujeres, a los niños y también los animales.

 

Existía una ley especial con respecto a  la  prisionera cuando ésta se transformaba en  segunda esposa: lo más importante, era que no se podía vender como esclava, sino había que dejarla libre.

 

La guerra tenía un cierto carácter sagrado. La creencia era que Dios los  dirigía en la batalla. El Eterno era el Dios de los Ejércitos y de los militares de Israel. (Num.  10.35-36).

 

Los sacerdotes acompañaban al Arca Santa con sus instrumentos de oráculo (efod). Las campañas militares estaban dirigidas contra idólatras (que era considerada suficiente razón para la guerra); además, contra la corrupción, la degeneración moral,  las costumbres bárbaras, y contra la contaminación espiritual y material de la Tierra (Lev. 17-25).

 

Todos los pueblos consideraban la guerra como castigo de Dios, impuesto para regenerar al pueblo (Hoshea 14.1.),  y la justicia y la observancia de los preceptos morales de la religión tenían que iniciar una era de paz universal.

 

La guerra ha sido algo demasiado natural y frecuente en la historia de la humanidad desde los tiempos más antiguos, para que el pueblo no pudiese llegar a una idea pacifista. Por otra parte, las guerras no dependían por lo general de los judíos, sino más bien de sus vecinos. Las guerras de conquista han sido comparativamente raras en la historia del pueblo judío y en ninguna época prevaleció un espíritu  militarista. Jamás se organizó un ejército judío permanente y los héroes militares no han gozado nunca de veneración, si no la merecieran por otras causas. El Eterno era no sólo el Dios de la guerra,  de los Ejércitos, sino el Dios de la Paz  (Jueces 6.24.).

 

Según el Libro de los Jueces, David quedó descalificado para construir el Templo, porque era un hombre de guerra. (l. Crónicas 28.3.). Isaías deplora la guerra por ser el reinado de la injusticia. (Isaías 33.1.). El Reinado de Dios equivale al de la justicia. (Isaías 33.5.). En la visión de Isaías, el Templo  equivale al Reinado de la Paz. "Y volverán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará espada gente contra gente, ni se ensayarán para la guerra". (Miqueas 4.3.).

 

De acuerdo a Números 10.9, tenían que  tocar trompetas antes de la batalla, y también realizar servicios religiosos, generalmente oraciones. (Macabeos 4.30.; 5.33.). La victoria daba motivo a nuevas celebraciones religiosas y cantos de gracias a Dios.  (Mac. 4.24., Judith 10.1.).   

 

3.- ¿Qué significa "guerra religiosa?"

 

Mencionemos algunas de estas guerras en la historia de Europa.

 

Es en el nombre de la religión que muchas de las guerras se llevaron a cabo, a fin de proteger o divulgar ciertas religiones, o contra la modificación  de ciertas creencias como por ejemplo, la Conquista del Cercano Oriente por los mahometanos, las Cruzadas, y más adelante las guerras contra los adeptos a la Reforma y de la Contrarreforma, la Guerra de los Treinta Años, etc.

 

Lamentablemente en  nuestra época también hay guerras cuyo motivo es - por lo menos en parte - la intolerancia:

 

-  la guerra entre los católicos y protestantes en Irlanda;

-  la guerra en la ex-Yugoslavia;

-  las guerras entre el Estado de Israel y los países árabes, aunque éstas últimas   tienen más bien raíces políticas y económicas.

 

Sin duda alguna, las guerras más conocidas son las Cruzadas; y al recordar el 900º Aniversario de la Primera Cruzada, hablaremos ante todo sobre éstas, sus antecedentes y sus consecuencias, desde un punto de vista universal.

 

A partir del siglo VII e.c., los árabes desempeñaron un papel importante en la historia de la humanidad. Su historia original es menos conocida que la de los judíos, griegos, romanos o de los pueblos del Lejano Oriente.

 

Aparentemente, ellos no  prestaron mucha atención a la preservación de su propia historia. En principio, no se mezclaron con los pueblos vecinos. Sus tierras tenían fronteras naturales y los vecinos no estaban interesados en arrebatarles sus territorios. Son un pueblo semita. Los historiadores de otros pueblos los mencionan como un grupo humano que vivía en la parte montañosa de Arabia, o los consideran como un pueblo que vivía al Oriente de Palestina. Existe un lazo de parentesco entre ellos y los hebreos. Eran nómades y, al mismo tiempo, también comerciantes de animales. Estaban casi siempre andando por los caminos y  los  pueblos vecinos  cuyo territorio cruzaban, les tenían miedo.

 

En los tiempos bíblicos, vivían en Arabia  que, aproximadamente  a partir del año 300 a.e.c. hasta  el año 150 e.c.,  fue provincia romana. De este pueblo es oriundo Mahoma, el fundador del Islam, cuyo libro sagrado y revelado es el Corán. Después de la muerte de Mahoma, en el año 612, lo siguieron los califas quienes, durante relativamente corto tiempo, se transformaron en una potencia temible. Ellos conquistaron a Siria de los romanos y subyugaron  a Egipto y a Persia.

 

Entretanto, conquistaron también  Tierra Santa y en el año 637, ocuparon  Jerusalén. Transformaron algunas iglesias en mezquitas, pero en general no molestaron mucho a los cristianos. Sin embargo, en el año 969  cobraron, a los visitantes de los Santos Lugares, un impuesto especial y, a veces, maltrataron a los cristianos. Como consecuencia, el Papa Silvestre instó a los cristianos a reconquistar  Tierra Santa ya en el año 1071, pero esa vez sin resultado.

 

En el año 1071 el Califa de Bagdad consiguió una victoria importante contra el Imperio Bizantino en Armenia. Desde ese momento, los emperadores del Oriente insistieron frente al Papa y frente a los Emperadores Occidentales, que juntos libraran la guerra contra los islámicos.

 

El Papa Gregorio VII tuvo la esperanza de que si el Occidente consiguiera salvar al Imperio Oriental, se podría llevar a cabo la unidad del Cristianismo. La intención del Papa quedó sin respuesta de parte de los Occidentales.

 

Un ermitaño francés, Pedro de Amiens, se fue a Jerusalén en el siglo X, visitó la tumba de Jesús y a su regreso a Europa, por medio de sus prédicas en las cuales contaba los sufrimientos de los cristianos en Tierra Santa y en los otros países islámicos,  pudo instigar y levantar a los pueblos para que ellos se comprometieran a luchar por la liberación de Tierra Santa. El motín de las masas populares contribuyó mucho para que las autoridades, la nobleza, los reyes, los señores feudales y, poco a poco, todos los cristianos se comprometiesen por la Causa Santa. 

 

En el  Sínodo de Clermont,  después de haber escuchado la intervención del Papa Urbano II, los presentes decidieron comenzar la guerra para la liberación de Tierra Santa, con las famosas palabras "Deus lo volt" - "Dios lo quiere". Estas palabras se transformaron en la consigna de las Cruzadas. Los  que se comprometieran ir  a la guerra, colocaron una cruz  de tela roja en su capa y ésta se transformó en señal y símbolo para los participantes, cuyo comienzo se decidió para el día 15 de agosto del año 1086.

 

No es nuestra tarea actual dar a conocer la historia de las doce Cruzadas que terminaron en el año 1270.

 

El Papa había dado absolución completa, de todos los pecados, a todos aquellos que decidían incorporarse en el ejército o en cualquier otra forma ayudaron a armar  y proveer con  equipo de guerra  a los participantes en las Cruzadas. Declaró también  "la paz de Dios para todos los participantes”, es decir a ellos y a sus familiares, y sus bienes se transformaron en inatacables.

 

Los señores feudales y los  príncipes  mostraron gran prontitud por luchar, pero el entusiasmo y la exaltación de los hombres comunes era todavía más grande; se puede hablar de fanatismo religioso, aunque hay historiadores que mencionan la pobreza de los agricultores que esperaban tener mejor vida en el Oriente. Quien habla no acepta esta idea y se inclina por el entusiasmo de la movilización voluntaria y masiva de los hombre comunes.

 

Las  Cruzadas se presentaron como un fenómeno popular masivo. La historia de estas guerras abunda en acontecimientos románticos y pictóricos que, por su amplitud, no  podemos  mencionar en esta conferencia.   

 

Es interesante notar que durante mucho tiempo, no había un jefe militar y tampoco político que hubiera  desempeñado la jefatura general de las guerras. Casi  no existían  proyectos militares. Durante el camino, muchas veces ni siquiera sabían dónde estaban.

 

En 1097 se formó el primer ejército militarmente organizado.

 

El 5 de julio de 1099, La Primera Cruzada ocupó Jerusalén, bajo el mando de Godofredo de Bouillon, primer jefe de campaña de mucho talento militar.

 

La Cruzada del año 1212 se denominó la Cruzada de los Niños, la que fue un fracaso.

 

Muchos  historiadores están interesados en la unidad del sentimiento, que en principio cautivó a los pueblos. Más adelante, con el correr del tiempo y la abundancia de los acontecimientos desfavorables,  se transformó en  rutina.

 

En el siglo XI, la idea de las Cruzadas había producido el efecto sentimental en muchos hombres como un fenómeno celestial. Pero más adelante, como una serie de acontecimientos a veces de poca importancia, el interés se volcó en otras direcciones y decisiones.

 

Al comienzo, la misma religión cristiana animó a los hombres y les dio impulso para actuar  como un sacrificio personal. Casi toda Europa estaba dispuesta a seguir al Papa,  y la fuerza del movimiento estaba ligada a la fe de los hombres. Así pasó que el siglo XI era para los creyentes la época del credo, de la fe y de  la confianza en la Iglesia y también en sus dignatarios. En cambio, el siglo XII y XIII  fueron  de la búsqueda del saber de parte de muchos hombres decepcionados.

 

El resultado de las Cruzadas fue la liberación de Tierra Santa. Sin embargo, fue libre  sólo por poco tiempo. Pero estas guerras tenían también otros resultados: las relaciones comerciales  han sido profundizadas entre el Occidente y el Cercano Oriente y se transformaron en casi permanentes. Además, los conocimientos geográficos  se ampliaron. Llegaron a  conocer nuevos caminos  hacia el Oriente más lejano y aprendieron a tener contactos con pueblos todavía paganos, adeptos de diferentes religiones hasta entonces no conocidas. En muchos países europeos, empezaron a conocer nuevos alimentos y productos desconocidos hasta aquel entonces, y se amplió  el comercio internacional.

 

El  éxito ideológico de las Cruzadas fue muy importante  al principio, pero poco a poco disminuyó este movimiento que duró  casi dos siglos. Ha tenido fuerte influencia  en la vida de  casi todos los  pueblos de Europa, pero no ha traído el resultado religioso y moral esperados. El Reino Jerusalemitano sobrevivió durante corto tiempo, pues no pudo echar raíces en el gran mar islámico. Durante  las Cruzadas, nadie se dio cuenta de que el terreno empapado por el Islam era demasiado grande, y su poder militar y económico,  inmenso.  

 

El Califato de  Córdoba  y el de África hicieron desarrollar y apoyaron las industrias, el comercio y las ciencias. Durante dos siglos superaron a los pueblos europeos en la agricultura y fueron ellos quienes crearon el riego artificial. Entre sus productos industriales el acero, los  cueros curtidos  y la seda, fueron inigualables. Los pueblos de Europa aprendieron mucho de los árabes, pues eran éstos los que dieron a conocer la filosofía griega, la astronomía, las matemáticas, la medicina, la química, y  junto con los judíos sefaradíes, colocaron las bases de una civilización occidental -diríamos "moderna"- en la Europa Medieval de aquel entonces. Es verdad que durante varios siglos los árabes también  fueron una maldición para los pueblos de Europa amenazando al cristianismo. Sin embargo. hay que reconocer que tuvieron soberanos y generales muy capaces y la cultura  europea les debe mucho.

 

Por medio de las Cruzadas, los pueblos de Europa empezaron a conocer la cultura árabe y quedaron fascinados por ella. Por intermedio de los árabes llegaron a  conocer las obras  de los grandes filósofos, especialmente de Platón y Aristóteles. Los científicos cristianos quedaron asombrados y admirados de la medicina, de las matemáticas  y de la astrología de los árabes. Con gran interés empezaron a estudiar también el cuerpo humano, el mundo de las plantas y de los animales. La naturaleza les parecía muy  interesante y empezaron a dedicar menos tiempo al mundo del más allá.

 

Había cada vez más estudiosos que divulgaban la idea de que la finalidad de la vida humana no es  sólo la salvación celestial, sino también la felicidad aquí en la Tierra, lo que se alcanzaría por  conocimientos cada vez más amplios de la naturaleza y por su mejor aprovechamiento.

 

Las leyes de la naturaleza  no serán conocidas por la Revelación divina, sino que el hombre tiene que fijarse y conocerlas  por su capacidad mental y por sus propias experiencias, dándose cuenta de que  la inteligencia humana  es un Don Divino.

 

La idea de la doble verdad, se ha divulgado en las universidades de Francia e Inglaterra. Los alumnos buscaron a los profesores que enseñaban con más énfasis las ciencias y descuidaron la teología. La Iglesia no quería  perder su autoridad directiva  y orientadora también en la vida científica. Los profesores de las ciencias naturales fueron perseguidos. y eran frecuentes los desórdenes en las universidades.

 

La Iglesia recibió ayuda moral de las órdenes mendicantes, que no vivían de los fundos feudales, sino mantenían contacto muy íntimo con los feligreses pobres, no sólo ayudándoles económicamente, sino enseñándoles tanto la fe y la religión como también  el trabajo del agro y en las manufacturas. Uno de los más famosos profesores universitarios de la época fue Santo Tomás de Aquino, monje dominicano, que  declaraba que las leyes de la naturaleza son la manifestación de la  Providencia Divina. Sus enseñanzas fueron aceptadas por la Iglesia y ayudaron a disminuir la brecha entre la teología y las ciencias naturales.

 

Es interesante notar que el papel para la imprenta llegó a Europa por medio de los  árabes y por aquellos que participaron en las Cruzadas.

 

 

4.- La Reforma Protestante.

 

Martín Lutero era un monje agustino. Fue el jefe de la Reforma religiosa en Alemania. El principal acontecimiento de su vida fue su protesta contra las indulgencias. Enseñaba que el hombre no se salva por el autosacrificio de Cristo sino por sus propios esfuerzos, para el cual recibe la fuerza y la fe directamente de Dios. Clavó sus quejas en el portón de la Iglesia de la Universidad de Württemberg, y cuando se colocó la decisión eclesial de su  excomunión, la arrancó y la destruyó. Cuando el enviado personal del Papa le pidió que retirara sus enseñanzas, se negó hacerlo  y cuando el Papa  lo  invitó a Roma para una conversación íntima, no fue y no se  mostró dispuesto a retractar sus enseñanzas y las acusaciones contra el Papa y las demás autoridades de la Iglesia Universal.

 

Los cuatro cantones poblados por alemanes permanecieron católicos, los otros aceptaron las modificaciones de Lutero y de Ulrico Zwinglio. Hubo una lucha larga y sangrienta  entre los cantones, que aumentó con la incorporación de los seguidores de Calvino.

 

Juan Calvino (1509-1564) propagaba la Reforma en Francia y en Suiza, especialmente en Ginebra, donde organizó una república protestante.

 

El sistema religioso de Calvino, el calvinismo, se distingue de las otras doctrinas protestantes por su origen y contenido democrático que atribuye a la autoridad  religiosa; introdujeron la supresión completa de las ceremonias; la negación absoluta de la tradición; del dogma de la predestinación; la reducción de los Sacramentos  del Bautismo y de la Cena.

 

El Calvinismo se extendió sobre todo en Suiza, Holanda, Hungría y Escocia. Calvino  es el autor de la gran obra literaria y teológica "La Institución Cristiana".       

 

La Reforma  se  divulgó muy rápidamente. Los católicos demoraron 17 años hasta convocar el Concilio Tridentino (1545-1568) para encontrar los métodos más adecuados para hacer frente al efecto de la Reforma.

 

Juan Wiclef, reformador inglés, fue uno de los precursores de la Reforma. El tradujo la Biblia al inglés. Negó la transubstanciación.  No creyó en la transformación del pan en el Cuerpo de Cristo, y no aceptó gran parte de los  Sacramentos.  Su ideología era  de carácter netamente teológico.

 

Juan Huss, reformador checo, fue otro de los precursores de la Reforma. Habiendo abrazado las doctrinas de Wiclef,  fue excomulgado y quemado vivo en ejecución de la condena del Concilio de Constanza, a pesar del salvoconducto que le dio el Emperador Segismundo.

 

Cabe mencionar que Su Santidad el Papa Juan Pablo II, durante su visita al Estado Checo en el curso de  este año, pidió disculpa a Huss y a sus seguidores.

 

Los albigenses era una  secta religiosa que se propagó hacia el siglo XI. Según sus creencias,  Dios creó el mundo invisible; el mundo visible  es obra del diablo. Consideraron  pecado la propiedad privada, el comer carne, el formar pareja. Según ellos, el Estado era obra del diablo, por lo tanto no hay que obedecer al Estado y tampoco a los sacerdotes. Negaron  los Sacramentos. El Papa Inocencio III ordenó una cruzada contra ellos, en 1209.     

 

En la vida de Inglaterra ocuparon un lugar muy importante los problemas

religiosos relacionados con  la sucesión real, y especialmente de la Reina. Se formó una nueva religión evangélica, llamada anglicana, que se transformó en la religión oficial del Estado. Eso trajo consigo largas y sangrientas guerras, persecuciones, matanzas, y entretanto, se formaron diferentes denominaciones: el anglicanismo y el calvinismo de Escocia fundado por Juan Knox. (1502-1572). Algunos apoyaron a los hugonotes que eran calvinistas franceses confederados por un juramento.

 

Se dice que la historia de Francia durante 70 años (1540-1610) no era otra cosa sino la lucha ad mortem entre los católicos y el calvinismo francés. De esta época surgió el dicho del Rey Enrique III de Francia, que  "París bien vale una misa". Durante esta época, se tornó evidente que para muchos dirigentes y políticos, el sentido nacional no era más fuerte que la religión, al contrario.

 

Durante el siglo XVII, Centro-Europa estuvo prácticamente incendiada. Las guerras por razones religiosas  comenzaron de nuevo y duraron casi 30 años. Los protestantes salieron victoriosos en esta  Guerra de los Treinta Años, y en consecuencia Alemania perdió su influencia en la vida política de Europa y  se transformó en un conjunto de pequeños principados independientes, y, además, ciudades libres.    

 

En el siglo XVII expulsaron a los turcos de Europa y acabó  su influencia en la vida política, cultural y religiosa en el Continente.

 

Durante los siglos XVIII - XIX no hubo guerras directas, pero sí  guerras políticas y económicas por el poder y la autoridad máxima entre  reyes y  gobiernos, y entre  Papas y altos dignatarios religiosos. Estas luchas se libraron  no sólo entre los católicos, sino también en el ámbito protestante.

 

5.- Y en nuestro siglo XX, mencionemos las guerras que la Rusia Comunista y después la Unión Soviética y los países satélites han llevado contra todo tipo de manifestación religiosa, declarando como "clericales" (entre comilla)  a todos aquellos que practicaban su religión, -quiero subrayar que cualquiera de las religiones,- y este apodo "clerical" significaba que eran considerados  enemigos del sistema reinante.

 

Además, hasta hace muy poco había guerras sangrientas entre  mahometanos  y cristianos  en los Balcanes, especialmente en la ex- Yugoslavia. Y también  entre  los países árabes y el Estado de Israel renacido ya en el año 1948, aunque los motivos de estas guerras son más bien de carácter económico y de poderío en la región del Cercano Oriente.

 

No hay espacio aquí para detallar las guerras tribales que llevaron a  cabo -y lamentablemente se libran hoy día con tremenda fuerza- entre tribus negras en diferentes  países de África. Estas guerras tribales cobraron, y siguen cobrando, cientos de miles de vidas, mayormente niños, mujeres y ancianos. El mundo trata de interferir, pero el éxito de esta interferencia es, lamentablemente, bastante limitado. 

 

Yo, como sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto, quisiera llamar la atención de todos los círculos a donde tengo alcance, que la guerra no soluciona ningún problema. Al contrario. Es la semilla de guerras posteriores, de dimensiones imprevisibles.

 

Ustedes, los jóvenes de hoy y los adultos de mañana, ya del siglo XXI, que tienen una formación muy amplia y muy moderna, vigilarán sin duda alguna, que nuestro mundo de mañana ofrezca paz, - paz bien merecida y muy bien defendida, para toda la humanidad.

 

 

Nota:

Recomiendo terminar esta conferencia con un Foro  y conferencias acerca de la ciencia de las religiones comparadas que tendría por objetivo, comprobar, que el mejor conocimiento de las religiones abre el camino hacia la convivencia pacífica de los pueblos.

 

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