¿TUVO INFLUENCIA LA BIBLIA EN EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA?

 

 

  • Curriculum de Cristóbal Colón.
  • La Biblia.
  • ¿Tuvo la Biblia un papel importante en el descubrimiento?
  • Personajes bíblicos favoritos de Colón.
  • Colón, autor del libro de las Profecías.
  • La presencia de la Biblia en diferentes episodios.
  • Algunas ideas de Colón, basadas en la Biblia.
  • Epílogo.

 

 

 

Currículum Vitae de Cristóbal Colón

 

La figura de Colón se ha convertido en un desafío irritante para los historiadores, y provocativo para los escritores, afanados unos y otros en dar coherencia dentro de su propio contexto a las contradicciones y blancos que emergen de los documentos.

 

1451:   Fecha aproximada de su nacimiento.

 

Cristóbal Colón, descubridor de América era - según muchos estudiosos e investigadores - descendiente de criptojudíos o, lisa y llanamente, de judíos. El mismo se mostraba misterioso cuando se refería a su origen. ¿Por qué se empeñaba en ocultar su estirpe? Posiblemente tenía miedo de la Inquisición, o de que no le fuera confiada la grandiosa empresa que estaba proyectando.

 

Sin embargo, es dudoso que Colón fuera judío. Salvador de Madariaga intenta comprobar que sí  lo era. Insiste, entre otras cosas, en el hecho de que llegó de Génova a España conocido como "el Catalán".  También en la serie de signos misteriosos, aparentemente hebreos, que se encuentran en las cartas de Colón a su hijo. Además, nunca se ha encontrado  el certificado de su bautismo. (Germán Arciniégas, insiste en que tenía la mentalidad judía).

 

"Probablemente no supo nunca quien era; sólo sabía quién quería ser" -   escribe Jacob Wassermann en su obra "El Quijote del Océano".

 

Colón habló y escribió desde su arribo a España siempre y únicamente en español, nunca en italiano, y con soltura, a la par de sus contemporáneos. Se valió de este idioma como su lengua materna, y con ella se orientó muy rápidamente en los círculos científicos, financieros y técnicos de España.

 

No obstante, él mismo solía sugerir a media voz que tenía alguna conexión con el Rey David, y su inclinación por la sociedad judía y nueva cristiana era muy manifiesta.

 

Nació probablemente en Génova; sin embargo sólo en Italia hay doce ciudades, y otras tantas más en diferentes partes del mundo, que se disputan la gloria póstuma de ser su cuna. Es probable que haya sido el mismo Colón el primero en ocultar la verdad, presumiendo que sus antecesores eran judíos o ex-judíos españoles, expatriados de España después de los pogroms de 1331 o de otros estallidos antijudíos. El nombre "Colón" o "Colombo" era bastante frecuente entre los judíos sefaradíes de Italia. Ni el almirante ni sus hermanos sabían escribir ni hablar en genovés, en cambio dominaban el idioma de sus padres y abuelos, ya convertidos al cristianismo.

 

Ya muy joven se dedicó a la navegación y recorrió todo el mundo conocido.

 

1476:   Se radica en Portugal donde se casa e intenta vender su idea de llegar a las Indias por el Occidente.

 

Posiblemente ya en esta época, lee y hace apuntes de libros teológicos y geográficos; tiene contacto  también con algunos sacerdotes franciscanos.

 

1484:   Llega a España.

 

1486:   Se entrevista con los Reyes Católicos para pedir apoyo a su proyecto, pero sin éxito.

 

1492:   Sólo en ese año logra Colón el patrocinio de los Soberanos españoles para su expedición, la que se realizaría con la ayuda de algunos nuevos cristianos, todos altos funcionarios del estado.

 

Colón prometió piadosamente a los Reyes Católicos que el descubrimiento de las Indias estaba consagrada a liberar a Jerusalén de los infieles.         

 

El 3 de agosto zarpan de Palos sus tres naves. No viaja ningún sacerdote con la expedición.

 

Felix Gajardo, investigador chileno, en su libro "Colón en la ruta de los fenicios y cartaginienses (editado en 1992 en Santiago de Chile), escribe que la Iglesia no había apoyado el proyecto de Colón porque el IV Libro de Esdras no estaba canonizado,  ni incorporado en la Biblia, donde hay una cita de las profecías del profeta Isaías  que dice así:  "De las siete partes de la tierra seis son enjutas y una sola ocupada por el mar. Cuando la tierra se seque, sé que seis partes quedarán secas y la séptima cubierta por aguas." Como veremos más adelante, Colón subraya varias veces  que ha basado su  proyecto en esta profecía.

 

El año 1492 es determinante, puesto que en él coinciden tres acontecimientos de singular importancia histórica: la victoria española sobre los  árabes; la expulsión de los judíos y posteriormente de los moros, y el descubrimiento de América. Ya en noviembre de ese mismo año Colón hacía referencia a todos esos puntos y los relacionaba con su propio proyecto en su memorable carta a los Reyes Católicos. "Este presente año 1492, después de Vuestras Altezas haber dado la guerra a los moros pensaron en enviarme a mí, Cristóbal Colón, a las Costas de la  India... Así que, después de haber  echado fuera a todos los judíos de todos vuestros reinos  y señoríos mandaron Vuestras Altezas que con armada suficiente me fuese a las dichas costas de la India."

 

El almirante decidió confirmar esta anunciación con la imagen descrita en forma   premonitoria,           de la que más tarde escribiría a los Reyes Católicos: "Para la ejecución de mi  empresa de viaje a las Indias no he utilizado razón, ni matemáticas, ni mapa mundi, sino sólo apliqué lo que había dicho Isaías."

 

Colón cree que actúa por mandato divino. El móvil que lo anima es la victoria universal del cristianismo. Insiste en que Dios le habló y le encomendó expresamente que Lo sirviera. Mientras tanto la Reina Isabel se cree evangelizadora suprema de tierras incógnitas, convertir a millones de seres, a su juicio carentes de religión.

 

En el ambiente sefaradí de aquel entonces se desarrolló la fantástica floración del misticismo, de la Cábala, pero también del mesianismo práctico y hasta una enérgica actividad encaminada a romper el cerco, llamado fronteras.

 

Tzvetlan Todorov, investigador croato,  atribuye la fe y la convicción que caracterizan al espíritu visionario de Cristóbal Colón, a que se considerara como  un ser elegido. Sugiere que si Colón hace referencias frecuentes a su contacto personal con Dios, es porque aspira a desempeñar bien su cruzada más temida en tierras desconocidas. Lo que a Colón realmente le importa propagar entonces, es  la fuerza misma de la fe. Sus escritos demuestran, sin embargo, que sus creencias se extienden hacia la superstición.

 

El 12 de Octubre desembarcó en San Salvador.

 

1493:   5 de Marzo; Colón llega con la Niña a Lisboa.

 

15 de Abril. Es recibido por la Corte Española. Una carta circular de Colón tiene alta difusión  y le da aprecio.

 

 3 de Mayo; La primera de las Bulas Papales otorga privilegios a España con respecto a las tierras descubiertas.

 

25 de Septiembre; zarpa la segunda y ya numerosa expedición con doce sacerdotes, encabezada por Fray Bernal Boyl.

 

1494:    6 de Enero; Posible fecha de la primera misa en América.

 

1496:   11 de Junio; Colón, al regresar de España, se detiene en la casa del sacerdote Andrés Bernaldez.

 

1498:   30 de Mayo; Zarpan las naves del tercer viaje y Colón anuncia que había llegado al paraíso terrenal.

 

1499:   A partir del 1 de Octubre; Colón aparentemente asume una actitud  mística y mesiánica.

 

25 de Noviembre; escribe una carta con muchas referencias religiosas al ama de casa del príncipe Don Juan.

 

25 de Diciembre; Colón afirma que ha sido reconfortado por palabras divinas en sus desgracias.

 

1501:   Colón establece relación con  Jerónimo Gaspar Gorricio, estudioso de la Biblia, quien le ayuda en la compilación de los textos bíblicos titulado "Libro de las Profecías" acerca del futuro  descubrimiento y también de la Reconquista de Jerusalén.

 

1502    9 de Mayo; En una carta escrita en Jamaica, Colón informa a los Reyes de un mensaje que le fue transmitido por una voz celestial.

 

1502:   Cumplida la primera parte de su misión descubridora, Colón pretende convencer a los Reyes Católicos de que Dios le allanaría el camino para la reconquista de Jerusalén,  diez años después de la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón.

 

Para algunos investigadores todo indica que el móvil preponderante del almirante no era la religión ni sus proyectos económicos, sino su carácter de un soñador romántico.

 

Escribe que quería navegar, simplemente  seguir buscando no otras tierras, ni oro, ni pedrería...... "Todo eso era sólo un engaño para que me dieran barcos y gentes. Yo quería navegar hacia el Occidente para llegar al horizonte y entrar en los cielos y llegar a la casa de Dios y contarle de mi propia boca los infinitos males y miserias que sufren las gentes en este mundo."

 

La insistencia en la evangelización parecería sospechosa y debería ser contemplada del mismo modo que su obsesión por explicar el origen de su nombre como respuesta a la fijación por la pureza de sangre que provocó la Inquisición.

 

1506.   Colón muere en Valladolid.

 

La Biblia

 

No puede ser mi intención hablar ahora ampliamente  sobre la Biblia, pues seguramente todos los presentes la conocen. Sin embargo,  sólo quisiera llamar la atención a algunas diferencias en los textos y mencionar cuál pudo ser la opinión del almirante con respecto de las diferencias.

 

Tanto para los judíos como para los cristianos, la Biblia  es un libro sagrado por antonomasia, porque se trata de la Palabra de Dios, la que el Eterno ha querido transmitir a la humanidad.

 

Surgen algunos puntos que pueden requerir una respuesta más amplia a la pregunta "¿Qué es la Biblia?"

 

Para los judíos, la Biblia es sólo el Antiguo Testamento. Según la clasificación actual, comprende treinta y nueve libros, canonizados en el siglo II d.C., que desde esa fecha comprende la Biblia de hoy.

 

Para los cristianos, el Nuevo Testamento tiene igual jerarquía de Revelación. El Nuevo Testamento consta de veintisiete libros aceptados por todos los cristianos y además, se agregan  siete libros más llamados Deuterocanónicos, incorporados en el Canon de la Iglesia Católica a partir del Concilio de Trento en el año 1545. Hay que agregar que algunas Iglesias Orientales, especialmente la Copta y la Armenia, tienen su propio Canon.

 

El proceso completo de la canonización, tanto judío como cristiano, y sus objetivos no nos son conocidos, pero sin duda no eran idénticos.

 

Cuando el Concilio Vaticano II subrayó la importancia del Antiguo Testamento y lo consideró como precedente natural y lógico del Nuevo Testamento, comenzaron investigaciones mutuas, muy profundas y amplias entre los biblistas y los teólogos más prestigiosos, para descubrir y reconocer las raíces comunes. Estoy seguro de que esas investigaciones, realizadas a base de la intención de mejorar las relaciones judeo-cristianas (Véanse: La Declaración Nostra Aetate del Concilio y los otros Documentos emitidos por el Vaticano), mostrarán su influencia no sólo entre los científicos sino también entre los feligreses de ambas religiones.

 

Para comprender mejor la relación entre Colón y la Biblia, tenemos que investigar qué era lo que él consideraba como la Biblia, qué es lo que él consideraba como Libro Sagrado,  Palabra de Dios. Es casi seguro que no tuvo conocimiento sobre los Libros Apócrifos o Deuterocanónicos, - pero no con este nombre - pues este tema no existía todavía  en el siglo XV. Se puede suponer que este tema no fuera importante y  no tuviera significado alguno, pues para aquellos que han sido criados dentro de la tradición judeo-cristiana, también está definida su actitud hacia Dios. Les explicaron quién era ese Dios: un primer motor inmóvil como lo planteaba Aristóteles, o un Ser  Supremo que quiere expresar Su voluntad a Sus criaturas y que se interesa por su destino y por sus acciones. Suponemos que era esa la posición de Colón, aunque no es seguro que fuera ésa su motivación exclusiva.

 

La Biblia en España

La Biblia en la época de Colón.

 

Antes de intentar conocer la relación entre Colón y la Biblia, hay que aclarar que antes de la invención de la imprenta, los libros no eran posesión frecuente de personas  privadas y el número de las bibliotecas era limitado. Independientemente de ese hecho, se da por sentado que Colón haya poseído algunos libros, y entre ellos, tal vez, la Biblia.

 

Después de la revolución cultural surgida por el invento de la imprenta (1454), se multiplicaron los libros, y entre ellos las ediciones de la Biblia en Europa, incluso ya en diferentes idiomas. Una edición italiana surgió en 1471. Posiblemente fue ésta la que conoció el niño Cristóbal,  y la que estudiaba  como adulto.

 

En España ha habido un interés y una difusión muy importante de la Biblia, pero sin acceder a su interpretación; hay que mencionar que en aquella época en ninguna otra parte de Europa hubo tantas  y tan severas medidas para coartar su lectura y su distribución.

 

Ya a lo largo de los siglos XII y XIII se realizaron varias traducciones en lengua vulgar, es decir en castellano. Varias veces fue quemada la Biblia, o mejor dicho, diferentes ediciones de la Biblia. Como curiosidad mencionemos que el 25 de Septiembre de 1492, cuando las carabelas estaban llegando al Caribe, más de 20 Biblias fueron quemadas en Salamanca, quizás por su origen hebreo.

 

Al prevalecer la influencia erasmista, y luego de la Reforma eclesial y, más adelante, la Reforma protestante, la acción inquisitorial se intensificó. Trataban de impedir las traducciones al castellano. Probablemente por esta razón no hayan permitido que Colón llevase consigo un ejemplar impreso de la Biblia en idioma español. A pesar de todo, ya existe  la traducción del Nuevo Testamento por Francisco Encinas en 1540, y la de toda la Biblia por Casiodoro de Reina y Cipriano Valera en 1553.

 

Varios historiadores mencionan que el amor del pueblo a la Biblia era inmenso, como se ve en el número y en la influencia de las traducciones realizadas en esa época. Sin embargo,  eso no tenía influencia en el lenguaje de los pueblos peninsulares, pues ningún historiador menciona datos sobre la lectura de la Biblia, ni sobre su contribución a la lucha contra el analfabetismo.

 

Profesor Arnoldo Canclini, investigador argentino contemporáneo, subraya la influencia de los judíos de España en la traducción y divulgación de textos bíblicos (por supuesto antes de la expulsión en 1492) y menciona también la divulgación de la Cábala judía en su dimensión ascética y apocalíptica en suscitar el interés, especialmente en los conventos, por el texto bíblico, buscando en ellos significados escondidos.

 

No hay motivos para decir y aún menos hay posibilidad para comprobar que Colón haya conocido la interpretación cabalista de la Biblia,  pero sí es conocida  su relación con los conversos lo que fuera  importante tanto en lo financiero como en lo religioso.

 

Es conocido que en los conventos existía un gran movimiento de "renovación" y "purificación" basado en la Cábala judía, con profundo contenido escatológico, para promover la pronta llegada de la Redención. Se sabe que el Descubridor pasó varias épocas de su vida en ese ambiente; la más importante fue en el convento de La Rábida.

 

La lectura de la Biblia y su comentario místico y ascético, era bastante común, incluso entre seglares cristianos. Colón llegó al mundo público desde un ambiente donde las Escrituras  formaban  parte del lenguaje diario.

 

¿Tuvo la Biblia un papel importante en el Descubrimiento?

 

El día 18 de Octubre de 1492, Colón mandó una carta a los Reyes desde Santo Domingo, comenzándola así: "La Santa Trinidad movió a Vuestras Altezas y por su infinita bondad me hizo a mi mensajero de ello."  En esta carta, el Descubridor menciona por primera vez,  la Biblia como un fundamento para su acción  que lo llevó al encuentro  del Nuevo Mundo.

 

Luego continúa así: "Yo bien que llevase fatiga, estaba bien seguro que ésto no vendría a menos, porque es verdad que todo pasará pero no la palabra de Dios, y se cumplirá todo lo que dijo; el cual tan claro habló de estas tierras a través de la boca de Isaías en tantos lugares de su Escritura, afirmando que desde España les sería divulgado su Santo Nombre".

 

La referencia a la profecía de Isaías es  la antes citada Cap. 65, vers. 7, que no tiene mención alguna de España. Cabe mencionar que el texto citado de Isaías se encuentra también en II. Pedro 3.13.   que Colón nunca menciona, sea por no haber conocido el libro o para eludir el indiscutible sentido escatológico.

 

La parte final de la cita se refiere a su presunto hallazgo del paraíso terrenal, lo que explica en la forma siguiente en esa misma carta: "la Sacra Escritura testifica que nuestro Señor hizo el paraíso terrenal y en él puso el árbol de la vida  y de él sale una fuente de donde vienen los cuatro ríos principales:  Ganges, Tigris, Eufrates y Nilo”.

 

A fines del año 1500 escribió sobre el nuevo cielo y la nueva tierra que anunció nuestro Señor por San Juan en el Apocalipsis, después de haber dicho por boca de Isaías, y "que me hiciera de ello mensajero,"  y mostró en cual parte.

 

Ya al comenzar su carta mencionó que Dios le hizo oír una promesa, sin duda tomada de la Biblia, que citaré luego. La frase sobre el nuevo cielo y la nueva tierra,  se encuentra en el Libro de San Pedro, de Daniel y en muchas alusiones más respecto a la divinidad. Es éste el escrito más religioso que Colón nos ha dejado.

 

En la misma carta escribe: "Trato de tener y ya he tenido conversación  con gente sabia, eclesiásticos y seglares, latinos y griegos, judíos y moros y con otros muchos de otras sectas".

 

El párrafo termina así: "Quién duda que este alumbramiento no fuese del Espíritu. Así como a mí, el cual con rayos de claridad maravillosa consoló con su Santa y Sacra Escritura, con 44 libros del Viejo Testamento y 4 Evangelios, con 23 Epístolas, avivándome que yo prosiguiese y continúo sin cesar un momento, que me avivan con gran prisa".

 

Este texto nos da testimonio del valor espiritual que Colón dio a la Biblia y nos muestra la forma en que manejaba "toda" la Biblia. Los números presentan interrogantes y las denominaciones tampoco son las acostumbradas. Es interesante notar su sentido ecuménico para conseguir informaciones al respecto y con razón ha sido calificado como "precursor del protestantismo" (Salvador de Madariaga), cuando reconoce que el Espíritu Santo obra en cristianos, judíos, moros y en otros de toda secta, lo que ilustra un alto nivel de cultura;   cita también  a Séneca.

 

Para no extremar las cosas, el párrafo siguiente aclara: "La Sagrada Escritura testificó en el Viejo Testamento por boca de los profetas y en el Nuevo por nuestro Redentor Jesucristo que este mundo ha de haber fin. Las señales de cuándo esto haya de pasar dijo Mateo, Marcos y Lucas, y los profetas lo habían predicado abundantemente."

 

Analizando los diferentes modos de interpretación profética, demuestra quien era su preferido:

 

Isaías es a quien más alaba, y  a  San Jerónimo y a los otros doctores, y a todos le tiene gran reverencia. Se dice que Isaías no fue sólo un profeta sino más bien un evangelista, que puso toda su diligencia en escribir lo venidero y llamó a toda la gente a la Santa Fe Católica. "Muchos santos doctores y teólogos escribieron sobre todas las profecías y de los otros libros de la Sacra Escritura, muchos nos alumbraron en lo que antes no conocíamos, pero hay algunos quienes se equivocaron por falta de inteligencia."

 

Colón valora su hazaña de aquel punto de vista que habría abierto las puertas para que se ampliase la profecía de Jesucristo, a fin  de que el Evangelio fuera predicado por todo el mundo antes del fin de los tiempos.

 

Ya hemos citado en un lugar anterior, y ahora quisiéramos subrayar, una de las convicciones de Colón, cuando dice: "Yo dije que para la ejecución de la empresa de las Indias no me aprovecho razón, matemáticas ni mapa mundi (que no es verdad!); llanamente se cumple lo que dijo Isaías y esto es lo que deseo escribir y transmitir aquí."

 

Hemos citado una corta parte del libro apócrifo "IV. Libro de Esdras" en la cual se basa toda la empresa, y ahora insistimos en lo que citó Colón,  versículo 42 y 47 del capítulo 7 que dice así: "El tercer día mandaste que las aguas se reuniesen en la séptima parte de la tierra; secaste sus partes y las dejaste secas a fin de que plantadas por Dios y cultivadas por el hombre, te sirviesen. El quinto día dejaste a la séptima parte, donde estaban reunidas las aguas que produjesen criaturas vivas, aves, peces y así fue".

 

En una glosa, Colón comenta estos versículos en latín, escribiendo:   "Pero a este profeta no lo aceptan los judíos réprobos; lo han aceptado los innumerables que han aceptado el Evangelio..., al IV. Libro de Esdras los judíos réprobos no lo aceptan como autoridad canónica."

 

El  IV. Libro de Esdras es una hermosa pieza literaria, ejemplo típico de la literatura apocalíptica del segundo siglo. Se refiere a la salvación del pueblo judío en la época de Moisés y Aron, luego una promesa para la reconstrucción de Jerusalén, la que se levantaría por un descendiente de la Casa de David. Empalma una concepción escatológica, que coincide con la del almirante, o vice versa. Su mensaje es escatológico, pues su última palabra es la de la Salvación, debido a la misericordia divina.

 

Está todavía pendiente la pregunta, qué alcance ha dado Colón a la Biblia  respecto de su empresa. Los investigadores discutían mucho el tema de Esdras, pero no tanto las otras manifestaciones.

 

Supongo que hubo en él una experiencia espiritual que lo persuadió buscar apoyo personal en la palabra de Dios y luego  compartirlo con los demás. Algunos críticos de Colón dicen que estaba considerando la Biblia como autoridad máxima, a fin de que no fuese discutido su proyecto.

 

Todavía no se dictó la última palabra, pero yo personalmente no acepto la opinión del investigador mexicano Ramón Iglesias cuando dice: "Más que ser Colón el siervo de Dios, era Dios el siervo de Colón."

 

Lo que Colón dice es que al mirar retrospectivamente aquellos hechos bíblicos que le  parecían tan maravillosos, comprendió que ha sido guiado por el espíritu de Dios, ya que en él se han cumplido las profecías. Se podría decir que era una presunción excesiva, un mesianismo excesivo. Los enemigos del descubridor notan que ese era el lado flaco de Colón. No fue el único en su época y tampoco durante la historia de la humanidad.

 

Personajes bíblicos favoritos de Colón

 

Echemos una mirada a aquellos que eran los personajes bíblicos favoritos de Colón. En su época el conocimiento de los personajes de la Biblia no era tan universal como en nuestro tiempo, así que el hecho de que Colón los mencionara, puede ser considerado no sólo como aprecio, sino  también como reconocimiento de las personas como autoridad o también como personas o personalidades con que él se ha identificado. Los reconoce como ejemplo en su propia vida,  como personas con quienes estaba siempre Dios. Así  quiso demostrar Colón que Dios está con él, porque él es continuador de la obra de las personas mencionadas. Por referirse a estas personas, Colón encontró un fundamento espiritual para comprobar sus esperanzas (-fueran estas sinceras o no-) en su destino mesiánico o escatológico y proponer que las actividades de las grandes personalidades fueran vistas no sólo como hechos históricos, sino como alegorías o presagios para otros hechos posteriores. Aparentemente, quiso mantener la fe de la humanidad en que Dios renovaría Su presencia en algunos hombres escogidos, como  él mismo.

 

La convicción compartida por Colón y algunos de sus admiradores de ser elegido por Dios, lo llevaba naturalmente a equiparse con modelos bíblicos como los apóstoles, los profetas y  los patriarcas, todos mensajeros de Dios.

 

Como ya hemos mencionado, aparentemente Colón haya tenido un concepto mesiánico para accionar y sus citas referentes a las grandes personalidades de la Biblia le servían como fundamento.

 

Los grandes modelos bíblicos a quienes el Descubridor recurre para identificarse, por lo menos en algún aspecto, son cinco: Moisés, David, Abraham, Job y Salomón. Algunos investigadores subrayan que estas personas y algunas otras más están sacadas del Antiguo Testamento, y con eso quieren acentuar la suposición de que Colón fuera de origen hebreo, incluso que soñaba ser un nuevo libertador para su pueblo, y que toda la expedición fue planificada y realizada para dar a sus hermanos de raza refugio allende los mares. La referencia a Moisés no es, por cierto, una prueba, pero resulta sugestiva.

 

En su carta de Jamaica (1503) Colón hace la pregunta: ¿Qué más hizo Dios  por Moisés o por David Su siervo? ¿Qué hizo por el  pueblo de Israel cuando lo sacó de Egipto? ¿Ni por David que de un pastor hizo un rey en Judea?

 

Simón Wiesenthal escribe: Estas orgullosas palabras revelan la hondura de  la unión subconsciente de Colón con la Casa de David.

 

Abraham es mencionado en relación con su esposa y especialmente con su hijo amado, Isaac.  Job es un paradigma de fe y paciencia, aparece como ejemplo  en los sufrimientos, en el abandono, en la persecución por los presuntos amigos, en el desengaño, como ejemplo de la magnitud del dolor humano, pero también de la respuesta divina.

 

Salomón es mencionado como constructor de la "Primera Casa" en Jerusalén, en contexto con su riqueza que, en gran parte, vino de las minas de cobre en Ofir; estas van a enriquecer también a España.  Además, Salomón está mencionado como rey sabio.

 

Fuera de los mencionados, figura también Daniel,  él y los tres muchachos salvados por nuestro Señor.

 

Figuran también en sus escritos Adán, Enoc, Elías, Jeremías, Zacarías, Josué, Ezequiel.

 

Al investigar las personalidades del Nuevo Testamento, la Virgen María, Madre de Jesús, tiene indiscutiblemente un lugar predominante en la religiosidad de Colón. Esta fe está en concordancia con la convicción religiosa en aquella época, y en América Latina tiene trascendencia  también hoy. Hay muchas invocaciones y rogativas dirigidas a Ella.

 

Juan  Bautista y sus padres, Los Magos, San Pedro, San Juan, también pertenecen a sus figuras predilectas.

 

 Colón: El Libro de las Profecías

 

El legado más rico de Colón en citas bíblicas es el Libro de las Profecías que se encuentra en la biblioteca Colombina de la Catedral de Sevilla, donde se conservan los libros que presuntamente pertenecieron al Descubridor. Es un manuscrito que consta de 84 folios, escritos en general  por ambos lados. Faltan los que correspondían a los números 67 a 77.

 

El misterioso Libro de las Profecías de Colón es una paciente exégesis del Antiguo Testamento, con la finalidad de recolectar referencias de los Salmos y de los profetas hebreos. Demuestra la premonitoria visión bíblica sobre la existencia de tierras desconocidas y anticipa así la misión sagrada de Colón para recuperar  Jerusalén y reconstruir su Templo en su esplendor.

 

Al cabo de poco tiempo algunos conquistadores, cronistas y misioneros, basándose en las Profecías de Colón, atribuyeron a los indios americanos un origen judío, para legitimarlos teológicamente. No es extraño, pues, que los primeros cronistas hayan acudido al Antiguo Testamento para explicar las supuestas migraciones y el errático destino de pueblos y tribus narrados en la Biblia. La teoría de las Diez Tribus perdidas del Antiguo Reino de Israel, desterradas a Asiria, como fundamento teórico y religioso de los indios americanos, cumplió un rol teológico para los colonizadores. El mito del orígen judío de los indios americanos y la supuesta aparición de las Diez Tribus perdidas, formaba parte de las expectativas milenistas cristianas, indicio necesario para anunciar la inminente Venida de Jesús. La lectura del IV Libro de Esdras y su profecía escatológica se transformó en  fuente casi canonizada de los textos de los cronistas de la Nueva España.

 

Colón intentó ratificar sus propios méritos no sólo con citas bíblicas, sino que intentaba demostrar que fue llamado a cumplir  propósitos mucho más elevados y acudió a la Biblia que "con rayos de claridad maravillosa lo consolaba".

 

Gran parte de las citas son oriundas de casi todos los Libros del Antiguo Testamento, excepto el Pentateuco, y además  hay muchas citas de Tomás de Aquino, Juan Gerson, Isidoro de Sevilla, Nicolás de Lyra, es decir de los teólogos más conocidos de la época.

 

Contiene una carta dedicatoria para los Reyes con citas de Mateo e Isaías, y con otras citas escatológicas.  Faltan para el fin sólo 157 años; subraya la urgente necesidad de predicar en todo el mundo como Cristo lo preanunció. Llegaría así un tiempo culminante en el que habría una Iglesia Universal que uniría a cristianos y judíos ya convertidos.

 

Hay muchos que creen que varios sacerdotes ayudaron a Colón para componer el libro.

 

La presencia de la Biblia en diferentes episodios

 

Es obvio que al celebrar una misa, se leyera aunque fuera un pequeño trozo de la Biblia.

 

Las fuentes atestiguaron que Colón era celoso en el cumplimiento de su asistencia en la celebración eucarística. Fuentes históricas anotan que hizo votos que cumplió, prometiendo  asistir y rezar, para buscar ayuda divina en momentos difíciles.

 

Pedro Martit de Angleria menciona que  en todos los lugares posibles, Colón mandó levantar una capilla o designó una casa para este fin y ordenó que los 13 sacerdotes como con celebrantes, canten y digan la Santa Misa, o por lo menos una parte, en los domingos y en las fiestas.

 

Fueron muchas las circunstancias dramáticas en sus viajes, especialmente en el tercero y cuarto. En una de ellas aparece la Biblia.

 

Hernando Colón y Bartolomé de las Casas escriben que en una ocasión sobrevino una gran tormenta muy peligrosa que causó angustia. Como remedio tuvieron  que citar el Evangelio de San Juan,  y estaban convencidos de haber escapado por la ayuda divina ...

 

Más tarde escribe el historiador Antonio Herrera (1601) sobre este acontecimiento así: Fue el almirante quien exorcizó la tormenta marina. En su Biblia leyó un relato de la famosa tempestad frente a Capernaum, terminando: "Yo soy; ¡no tengáis miedo!” Luego con la Biblia en su mano izquierda trazó con su espada desenvainada una cruz en el cielo y un círculo alrededor de la flota". En varios libros posteriores se menciona este episodio. En uno de estos, el Conde Roselly de Lorgues subraya que el Evangelio de San Juan era el libro favorito del almirante. Hay libros que mencionan que todos los marinos recitaron el pasaje bíblico.

 

Hernando Colón y Bartolomé de las Casas comunican así las últimas palabras del almirante: "Habiendo recibido antes todos los sacramentos de la Iglesia, termino mi vida pronunciando estas palabras: In manum tuam Domine recomendo spiritum meum", el cual, por su alta misericordia y bondad, tenemos por cierto que le recibió en su gloria, ad quem nos perducat, Amén.

 

Algunas ideas de Colón con base bíblica

 

Colón no era un teólogo, sino una persona con una preparación religiosa mediocre; sus pensamientos e ideas coinciden con las de sus contemporáneos.

 

Lo  interesante es que como navegante y descubridor, quería dar sentido religioso a ciertas ideas prácticas y cotidianas.

 

Sin intentar sistematizar sus ideas y aún menos mencionar todas, enumeramos algunas:

 

El plan de Dios continúa con la formación de Su pueblo.

 

El gran círculo de la historia cambia su curso con la aparición de Cristo, el Dios-hombre en la historia.

 

El concepto "Pueblo de Dios" se transmite a Iglesia, destinada a llevar salvación a todo el mundo.

 

Insiste en que todo cuanto se hace, es gracias a la inspiración del Espíritu Santo.

 

No menciona el Juicio Final, ni el retorno de Cristo.

 

Destaca la necesidad de la predicación, es decir de la evangelización en el mundo entero.

 

Subraya el papel de la futura Iglesia Universal.

 

Insiste en el universalismo escatológico, que se extendería  a  la Nueva Tierra y al Nuevo Mundo, y con eso se cerraría  la historia.

 

El paraíso será el nuevo mundo a formar; de todos modos,  será terrenal.

 

La sucesión de los hechos y de los lugares tiene un origen divino en el plan supremo de la humanidad.

 

Resurge en la humanidad  la imagen divina.

 

Epílogo

 

Es un tema fascinante,  pensar y discutir acerca de la relación de Colón y la Biblia. Hay algunos que lo consideran  como un hombre casi biblista, otros piensan que no tuvo una Biblia en sus manos en su vida.

 

No hay dudas de que la Biblia influyó mucho en su vida anímica y espiritual, también durante el período en que cayó en  desgracia. Desde aquel momento abundan sus citas de las Escrituras y nos sorprenden las partes de la Biblia que eligió para citar, pues era  "un hombre lego  y sin letras", como el mismo se define. No hay paralelo de que, en su época, haya existido un laico tan conocedor de la Biblia. Era él una excepción. ¿Por qué y cómo tenía tantos conocimientos?  No lo sabemos. Y tampoco nos quedaron informaciones escritas acerca de sus estudios y  de  la formación  de su espiritualidad.  

 

La espiritualidad de Cristóbal Colón  estaba nutrida no sólo de una esperanza mesiánica, sino también de un  gran esfuerzo humano. Puede ser que Colón fuera un gran soñador, pero las Escrituras le  ayudaron a soñar.

 

Podemos y debemos recibir su mensaje corrigiendo sus falacias, y volver a las Escrituras y encontrar de nuevo lo que él  encontró en ellas,  y lo que, por diferentes razones, no podía encontrar.

 

 

Google