¿QUÉ ES EL JUDAÍSMO?

 

 

            La palabra "judaísmo" tiene dos sentidos:

 

  • Significa la comunidad de los judíos,  forjada por un origen y por una suerte comunes;

  • Significa el contenido espiritual, la herencia cultural y religiosa milenaria del pueblo judío. Es un poder que aglutina a la colectividad judía y, por esta. fuerza intrínseca, vale la pena seguir la suerte, tantas veces difícil y adversa, del judaísmo.

 

            Cuando formulamos la pregunta ¿qué es el judaísmo?, no pensamos en el sustantivo colectivo sino en el concepto espiritual. Es una pregunta difícil de contestar. La formulamos muchas veces y  nos la formulan  muchos no judíos. Es una pregunta relativamente nueva. Hace algunas generaciones, la respuesta se sobreentendía. Los judíos creían  firmemente que eran descendientes de los Patriarcas que habían hecho el "Pacto" con Dios. Vivían dispersos en el mundo, porque Dios los había castigado por desobedecer  Su Torá. Creían también que Él los reuniría en el futuro como nación en su Tierra, en Palestina.

 

            Los judíos se mantenían como comunidad,  según un modo particular de vida, y los unía su firme creencia en Dios y en la Redención.

 

            El judaísmo, a diferencia del cristianismo, no es una institución con una sola filosofía de vida establecida y aceptada por un Concilio. No posee una sola teología que debe ser reconocida como la única válida, sino que, parafraseando un aforismo de nuestra literatura rabínica: "La Torá fue dada en 70 diferentes idiomas". En consecuencia, hay posibilidad de entrar en una relación con Dios, vivir las lealtades y la devoción del judaísmo, cada uno según  su propia personalidad, sus necesidades, sus potenciales intelectuales y emocionales. De ahí que existen, dentro del judaísmo, personas con ideas tan diversas como  aquellos que creen en el Pacto establecido entre Dios y el pueblo, pero no saben, o no quieren saber, en qué consiste este Pacto, y de qué manera hay que darle cumplimiento. Saben que existe la Torá y existen lasmitzvot - mandamientos religiosos, pero consideran que no son aplicables en nuestra época y sólo representan obstáculos para el judío  de hoy. En el peor de los casos se advierte en ellos la ausencia total de conocimientos sobre la Torá y sobre los profetas; sobre el Talmud; sobre  Maimónides; sobre el Estado de Israel. El pueblo judío, la comunidad judía, la educación judía de los hijos, son conceptos que les parecen completamente ajenos. Son judíos de nacimiento o están identificados como judíos por los vecinos no judíos.

 

            Martín Buber dice:

"Recuerdos comunes nos habían mantenido unidos y nos habían ofrecido la posibilidad de sobrevivir. Eso no quiere decir que identificamos nuestra vida con un cierto momento determinado del pasado, ni siquiera con uno de gloria. Lo que sí quiere decir es, que cada generación debe transmitir sus  recuerdos a la otra, los que  siguen creciendo en envergadura. Su desenvolvimiento puede ser considerado como orgánico.  Esta expresión de recuerdos era mucho más que una motivación espiritual; era una fuerza que sostenía, reanimaba y resucitaba la  existencia misma del judaísmo."  

 

            Se podría mencionar que los judíos son un grupo humano permanente, con una finalidad estable, que creen y hacen ciertas cosas que otros, que no son judíos, no hacen. Llevan una vida judía; oran en sinagogas; celebran ciertas festividades; están adheridos a ciertas organizaciones comunitarias; contribuyen a ciertas instituciones de caridad; tienen algunos recuerdos del pasado con los cuales, plena o parcialmente, se identifican; recuerdan las persecuciones padecidas por sus antepasados; albergan un sentimiento especial por el Estado de Israel; hablan el idioma hebreo, idish o ladino; tienen algunos símbolos en sus casas; observan ciertas costumbres alimentarias,  etc., con la finalidad  de influir en la vida espiritual de sus hijos. Todos éstos son detalles que caracterizan a los judíos, pero no determinan lo que llamamos "judaísmo".   

 

            Una persona es legalmente judía si nació de madre judía. aunque no sepa qué es Rosh Hashaná, el Éxodo  o el Maguen David; aunque no se identifique con la vida judía, o con los judíos.

 

Sin embargo, es judío, a menos que se haya convertido al cristianismo, al islamismo o a cualquier otra religión. No es judío activo, tampoco es  observante, pero legalmente sigue  siendo judío.

 

 Al mismo tiempo, cualquier persona que está convencida de los valores del judaísmo y decidida a vivir como judío, luego de someterse a las prescripciones legales, puede convertirse al judaísmo y formar parte de la comunidad judía.

 

            Judío es toda persona que nace como judío o adopta la religión judía. Pero es realmente judío si acepta y declara  el contenido espiritual del judaísmo como parte de sí mismo. Aquel que no quiere comprender ni aceptar el contenido esencial del judaísmo, sigue siendo judío legalmente y comparte la suerte común de los judíos, pero se excluye de la satisfacción, del orgullo espiritual que le brinda el judaísmo, ya que la contribución de los judíos y  del judaísmo a la cultura universal es sumamente valiosa; y se priva del sentimiento fraternal que existe en el seno de la colectividad.

 

            Muchos no judíos, y también algunos de los judíos, definen el judaísmo como una raza, origen o linaje, es decir, un grupo biológico. Pero esta definición  no  se acerca a la realidad. Ser miembro de una raza implica nacer dentro de un grupo.  No es cuestión de unirse a él o de rechazarlo. Y así como se concibe el término raza, los judíos ciertamente no la constituyen, ya que cualquiera puede llegar al judaísmo y también abandonarlo. Además, los judíos no tienen ninguna característica física que los haga diferentes de otros grupos étnicos.

 

            Un judío siempre lo será a menos que se convierta a otra religión. Puede dejar su país, su idioma, sus costumbres, pero siempre  será judío. Lo único que lo separará del grupo es la conversión.

 

¿Es el judaísmo una religión?

 

            No nos apuremos con la respuesta. Recordemos a nuestras amistades. Seguramente todos tenemos un amigo o una amiga que dice: "Sí; yo formo parte del movimiento sionista, hablo bien el hebreo, me gusta mucho la cultura judía, colaboro con una institución de beneficencia, pero no soy religioso. Ni me interesa la religión. Lógicamente soy judío."

 

            Así son muchos que trabajan en varias instituciones judías. Se interesan por la cultura judía, hablan el hebreo, el idish o el ladino, y no podemos negar que sean judíos, a pesar de  no ser religiosos. Si el judaísmo fuera una religión, tendríamos que excluirlos de su seno.

 

            El problema de ser arreligioso comenzó con la emancipación mal entendida, y con la asimilación cuando los "instruidos en las ciencias generales" consideraron que sus pensamientos científicos, su cultura, su participación en la vida social, no coincidían con la forma tradicional de la vida judía. Su fe religiosa se debilitó. Poco a poco, se alejaron  de la religión, pero no dejaron de ser judíos. Desafortunadamente, no pudieron encontrar  en la religión nada que los conformara, por lo tanto, la abandonaron. Sin embargo, seguían sintiendo un estrecho vínculo con el pueblo judío. Muchos estaban incorporados a la comunidad y a las instituciones comunitarias.

 

            Los judíos no siempre tenían la posibilidad de elegir si querían o no pertenecer al judaísmo. Muchas veces sus enemigos, los antisemitas, los obligaron  a declararse como tales, arrebatándoles los derechos a la igualdad de oportunidades que les correspondían como ciudadanos, imponiéndoles la conversión como única salida. De este hecho surgió otro enfoque del judaísmo: el enfoque nacionalista.

 

            Millones de judíos de todo el mundo  no tienen la intención de emigrar a Israel, por lo tanto no serán  israelíes, es decir ciudadanos de Israel, pero   continuarán siendo judíos donde viven. Virtualmente, la existencia del Estado de Israel, como estado, no trae consigo que todos los judíos formarán una nación como ciudadanos  israelíes.

 

            Aquellos miembros de la comunidad que han sufrido durante las persecuciones de los nazis o de los árabes, o sus descendientes, no pueden o no quieren dar otra respuesta a la interrogante como no sea aquella que “el judaísmo es la suerte de las personas a quienes les toca. Exige muchos sacrificios, muchos sufrimientos, y puede llevar al individuo judío a padecer grandes peligros o, cuanto menos, a hacer su vida más difícil”. De esta manera responden también  aquellos que no perciben en el judaísmo sino leyes prohibitivas y escollos causados por la observancia de la religión. El parecer de muchos  judíos  desinteresados y apartados, es similar a lo expuesto.  Judíos así no encuentran finalidad en el judaísmo, tampoco se preguntan cuáles son los valores de la herencia judía y si vale la pena sacrificarse por ellos.

 

            Entre otros científicos, Martín Buber analiza este problema en su artículo "The Jew in the World". Llega a la conclusión que Israel cumple con los dos requisitos que caracterizan una nación y un credo. Para la comunidad judía, las experiencias históricas y la revelación significan un solo fenómeno: la historia como revelación, y la revelación como historia. En ella recibió y aceptó sus experiencias religiosas como pueblo.

 

            Las definiciones tratadas hasta ahora  no nos satisfacen, y no son suficientemente completas para abarcar todo lo que es el judaísmo. Los términos raza, religión, nación, grupo, etc. han demostrado que son inadecuados. Por lo tanto tenemos que buscar otra fórmula que puede ser la siguiente:

 

Los judíos somos un pueblo con una civilización religiosamente desarrollada.

 

Cada palabra de esta definición  requiere un pequeño comentario.

 

a.) Pueblo.

 

            En hebreo utilizamos la palabra "am”. Es un grupo social permanente, con un historia común, oriundo de una tierra en común con la que mantiene su relación. Los que residen en ella y conforman la mayoría del poblado, viven allí como nación. Pero el pueblo es más numeroso que la nación. La nación es un segmento del pueblo.

            A lo largo de su historia, el pueblo judío ha asumido varias formas de desarrollo. De acuerdo a la tradición, en un comienzo eran tribus nómades. Después se estabilizaron, sin unidad nacional. Más tarde, formaron un reino y luego, fueron exilados a Babilonia y vivieron allí como una minoría en exilio. A su regreso, se convirtieron nuevamente en una nación, pero desde entonces hasta nuestros días, gran parte del pueblo ha vivido alejado de la Tierra Santa.

 

            Durante su largo exilio, desde el primer siglo de la era común, los judíos vivieron en comunidades. La forma comunitaria era un baluarte para la supervivencia y en cierto sentido,  sustituyó las formas de vida nacional.

 

b.) Civilización.

 

            Nuestro pueblo posee una civilización. Civilización incluye una patria, o por lo menos sus recuerdos; idioma, historia, literatura, costumbres, tradiciones, folklore, leyes, un modo de vivir y de pensar. La civilización incluye héroes que son recordados y honrados; lugares que juegan un rol especial en la memoria y en la conciencia. Una civilización  viva  distingue ciertos eventos de su pasado que conmemora.

 

            La Tierra del pueblo judío era Judea, llamada más tarde Palestina, y ahora Israel. El lenguaje es el ivrit, es decir el hebreo. Otros idiomas del pasado judío, como el yidish y el ladino, también han adquirido importancia.

 

La literatura abarca la Biblia, el Talmud, poesía, ética, filosofía, legislación, etc.,  escritos y estudiados por generaciones, contribuyendo así a la supervivencia del judaísmo y con influencia  en la cultura universal.

 

            Las tradiciones significan, por ejemplo, la observancia de las festividades marcadas en el calendario religioso -luaj- y la conmemoración y festejo de los grandes momentos del ciclo de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. Las leyes regulan la relación  dentro de la familia y en la sociedad entre sus componentes.

 

            Las costumbres son numerosas y marcan la observancia de las fiestas, también desde el punto de vista tradicional. Cada fiesta tiene sus rasgos especiales. Nos referimos, por ejemplo, al encendido de las velas en vísperas de Shabat y  festividades; en Januca, la menorá – el candelabro de ocho brazos;  la costumbre de comer matza (pan ázimo) en Pesaj – Pascua; colocar la mezuzá en las puertas de nuestras casas; usar talit en la sinagoga en los servicios religiosos de la mañana; y mucho más.

 

            La primera fase de nuestra historia está  redactada en la Biblia, y sus héroes son  nuestros héroes nacionales. Pero nuestra historia también es parte integral de la historia de la Humanidad y siempre ejerció, y sigue ejerciendo, una influencia fuerte y muy positiva en la vida de toda la humanidad. Nuestros héroes, de todos los tiempos, merecen y reciben su debido respeto y conmemoración.

 

            Nuestro folklore está constituido originalmente por los dos grupos importantes que forman el judaísmo: los ashkenazíes y los sefaradíes. Los primeros son oriundos del Centro y del Norte de Europa, y los otros son descendientes de los judíos  españoles expulsados en 1492 de España. Todos llevan la influencia de sus respectivos lugares de origen.  

 

            La legislación se basa en la Biblia, en el Talmud  y en las obras posteriores de nuestros sabios,  rabinos y maestros, compaginados durante  siglos y milenios.

 

            El pueblo judío está ricamente dotado de todos estos elementos de la civilización, y los incrementa mientras sigue luchando por su supervivencia y por contribuir a la vida de los demás pueblos.

 

c.) Civilización religiosa.

 

            Ante todo, hay que definir la palabra religión. No podemos negar que el mayor énfasis de la historia judía está dedicada a la vida y al avance espiritual de su pueblo en pro de la realización de los ideales que, según su tradición, están de acuerdo a los deseos de Dios.

 

Desde el principio, los judíos estaban convencidos de que no era suficiente formar un pueblo dedicado y consagrado. Es lo que significa la Alianza. Como el individuo no debe conformarse nunca  sólo en los goces  de la vida, debe aportar algo de sí mismo. También un pueblo debe vivir por algo. El pueblo judío se ha dedicado a la idea que todos los seres humanos son hermanos, todos tienen un origen común y, por consiguiente, deben vivir todos en armonía. El pueblo judío ha propuesto la osada meta de llegar a la sociedad perfecta,  cuyas raíces son el comportamiento ético y moral que hace a avanzar a  la humanidad  hacia una Era Mesiánica. 

 

            A pesar de que todos los pueblos y todas las civilizaciones han tenido como propósito lograr una sociedad justa, el judaísmo ha creído siempre que una vida digna de ser vivida es aquella que tiene sus raíces en el comportamiento ético, lo que hace avanzar a la humanidad por el camino de un futuro mesiánico. La civilización judía tuvo siempre un carácter religioso.

 

d.) Desarrollada.

 

            Todo aquel que compara la forma de vida judía durante la época de Moisés con la  de los Profetas, e incluso del siglo XX, debe reconocer que ésta ha evolucionado y desarrollado. Siempre se adaptó a las necesidades del momento. Cuando los judíos moraban en su propia Tierra, requerían de un cierto tipo de leyes y producían un cierto tipo de literatura. En su exilio, se adaptaron a las nuevas circunstancias.

 

            Las diversas corrientes del judaísmo de nuestros tiempos derivan de una pregunta: ¿Cuál es el mejor método para ajustar la forma y el contenido de la civilización judía, no sólo en pro de la supervivencia sino a las nuevas perspectivas del mundo de hoy?

 

El sincero deseo es que el pueblo siga viviendo y produciendo una civilización que haga honor a su glorioso pasado, y contribuya a la libertad, la justicia y a la paz a lo largo y ancho de este mundo nuestro, que debe ser el sitio de la realización del Reino de Dios en  la Tierra, para la felicidad de toda la humanidad.