ETICA Y MORAL

ENSEÑANZAS BÁSICAS DEL JUDAISMO

 

Mesa redonda en la CEPAL

 

Según las palabras del Señor Bhoutros Bhoutros Gali, Secretario General de la ONU, los grandes objetivos y obligaciones de esta  Organización es promover el desarrollo; mantener la paz y la seguridad internacionales; hacer respetar la justicia y los derechos humanos, promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro del concepto más amplio de  libertad.

 

            Las fuentes de los conflictos y de las guerras son profundas y multifacéticas. Para evitarlas, habría que hacer todo lo que esté al alcance por consolidar el respeto de los derechos  humanos y de las libertades fundamentales, promover el desarrollo económico, a fin de alcanzar una prosperidad  más universal, mitigar los sufrimientos y poner coto a la fabricación  y utilización de las armas de destrucción  masiva o, en otras palabras, alcanzar y mantener la paz en todo el mundo, teniendo a la vista que la base de la paz es la justicia.

 

            En este trabajo debería ampliar su papel importante la ONU, ofreciendo enseñanza ética para las grandes masas en el mundo entero.  

 

            Según las informaciones del Secretario General de la ONU, señor Bhoutros Bhoutros Gali, una de las obligaciones de la Organización es, promover el desarrollo por medio de la ciencia y de la tecnología. Sería muy conveniente, incorporar en este concepto la enseñanza  y la divulgación de la moral activa como un instrumento del desarrollo.

 

            Pero ahora viene el gran interrogante: ¿Cómo?  Para esta pregunta quisiera dar algunas sugerencias, basadas en las enseñanzas éticas del judaísmo.

 

            El enorme avance tecnológico de nuestra época hizo surgir aspiraciones de mayor conciencia de la injusticia, la pobreza, la marginalidad. Sin embargo, el progreso también ha generado nuevos riesgos para el bienestar: daños ecológicos, la destrucción de la unidad  familiar y de la comunidad, y una mayor intromisión en la vida y en los derechos de los individuos. Crecen los problemas, las enfermedades, el hambre, la opresión y la desesperación. La extensión del consumo de drogas es más peligrosa que la propagación de cualquier enfermedad. 

 

            La historia nos enseña que la prosperidad sin paz es peligrosa. Paz sin prosperidad tampoco  dura  mucho tiempo. La sociedad necesita de ambas.

 

            La palabra "Paz" -en hebreo "Shalom"- suena como un saludo. Transmite la sonrisa de bienvenida, implica la sorpresa de un reencuentro, sugiere la experiencia de un momento  grato.

 

            La raíz de la palabra tiene varios significados. Sugiere vivir sin ser molestado, vivir con integridad e inviolabilidad, con salud corporal y espiritual, plenitud y tranquilidad. Significa, también, tener buenas relaciones con el prójimo y sentir la presencia de Dios en nuestra vida cotidiana y en la de todos los que nos rodean.

 

            De sus muchos significados, subrayemos el mensaje de una filosofía de  vida:   la del concepto de felicidad.

 

             La antigua tradición judía enseña, que el mundo está sostenido por tres pilares: la verdad, la justicia y la paz. (Pirke Avot 1.18. - Zacarías 8.16.) . Prescribe como obligación para todos los seres humanos: "Amar la paz y correr en pos de ella, amar a los semejantes y acercarlos a la moral."

 

            Cuando nosotros, seres humanos, podamos empezar a comprender el significado real de la paz con nosotros mismos y con nuestros prójimos, aprenderemos a  apreciarla mejor.

 

            En el hebreo moderno, el término "musar" se traduce como "ética". En el idioma  de la Biblia, se la asocia al concepto de la educación de la moral, función que debe cumplir el padre y el maestro. La Biblia ejercía una influencia decisiva en el desarrollo de la ética de la cultura europea  y de la universal,  creando la obligación de enseñar la ética. Nadie nace "ético". No es suficiente la ética individual, se requiere la social, la que propone el amor universal y prohibe el odio que destruye la vida de la sociedad. 

 

            La naturaleza crea una cierta cantidad de personas justas, buenas desde su naturaleza misma - podríamos llamarlas guías morales, - así como produce genios artísticos o científicos. Pero como no podemos dejar de enseñar música y tan sólo confiar que  la naturaleza produzca a un Beethoven o a un Wagner, así tampoco podemos dejar de enseñar moral y confiar que la naturaleza haga florecer genios morales. Cómo la música debe ser enseñada, y por supuesto aprendida en forma sistemática a todos aquellos que aspiran a  conocimientos musicales  de alto nivel, también la moral debe ser enseñada en forma sistemática a todos los que aspiran a llevar una vida moral.  

 

            Según la Biblia, el hombre es malo desde su mocedad (Génesis 8.21.). Sin embargo, el judaísmo no cree que el hombre sea inherentemente malo, sino que, sin líneas correctoras, el hombre elegiría el camino más fácil, que habitualmente causa daño a otros. Debemos ser educados y disciplinados para hacer el bien. El ser humano necesita guías para canalizar su energía creativa hacia el bien y no hacia el mal. El hombre tiene dentro de sí  mismo un anticuerpo - dice el Talmud - que es la moral, que emana de las enseñanzas de la Biblia. Otra enseñanza de los antiguos sabios que merece atención, es que el hombre no puede ser libre hasta que no se comprometa con la ética. 

 

            El judaísmo ideó un sistema ético por el cual cada uno, y finalmente la sociedad entera,. puede acercarse al concepto profético de crear un mundo mejor para toda la humanidad e insiste en la idea que al ser el hombre el que forma la sociedad, de la bondad de los individuos dependerá la suerte de la humanidad. El concepto de “Tikun Olam – Reparación del Mundo”, es fundamental en nuestra religión.

 

            En la creación de un mundo mejor deben participar todas las religiones, sin competencia alguna, y aún más sin intolerancia o ideas misioneras. Deben trabajar juntas, no sólo a nivel de dirigentes o teólogos, sino también a nivel de los feligreses, enseñar a todos a vivir una vida activamente ética, destacando la importancia de las acciones por encima de la fe. La eventual duda sobre la existencia de Dios no puede ser razón para negar la ética como base de la vida.

 

            Bajo la tutela de la ONU, la tarea primordial sería elaborar un modelo ético universal, tanto para el individuo como para el Estado y  la sociedad, para todos los estados que forman la ONU, y para toda la humanidad. En corto tiempo, sus ejemplos se implementarían según el nivel social y cultural actual de los diferentes países y sociedades. 

 

            Libertad, hermandad, justicia, respeto de la dignidad personal, tolerancia, convivencia pacífica, deberían formar el fundamento moral de cualquier civilización, basada en un código ético-moral a  redactar.

 

            La tarea de la ONU no es establecer  la filosofía de  vida de un grupo de personas elegidas, sino contribuir a la formación moral de cada ser humano del universo. El judaísmo  reconoce que la mayoría de la gente no es buena por naturaleza. No somos genios morales, pues las inclinaciones humanas no llevan forzosamente hacia el amor, la misericordia, la compasión, la libertad, la justicia y la humildad, ideales que deberían ser las bases de la relación correcta entre hombre y hombre, y que deberían significar, también, abstenerse de dañar  a otros o a la  naturaleza.

 

            El ser humano, al pensar únicamente en la libertad exterior e ignorando la necesidad del control interno, difícilmente podrá aspirar a la disminución de la violencia en el mundo. Lo ideal sería aspirar a las exigencias y máximas de una ética absoluta. No obstante el simple comienzo del camino a recorrer es un paso importante.

 

            Sería necesario proveer instrucción  y educación éticas que se refieran al hombre como individuo y,  al mismo tiempo, como parte de la sociedad entera.

 

            El hombre está llamado a adoptar una posición ética no sólo en función de la razón, sino también del bien propio y de la sociedad, insistiendo en una ética práctica y no teórica. Sería importante condenar todo tipo de excesos, obviamente en ambos extremos; condenar la voracidad y el despilfarro, el libertinaje y la abstinencia, el placer y el ascetismo, la irreverencia y el fanatismo. La idea de Maimónides, uno de los filósofos más importantes de la Edad Media, es, enseñar la moderación. Insistió en que el trabajo regular es el destino del hombre, y también un aspecto del orden cósmico. Es una bendición. Condena fuertemente la pereza y el ocio. Subraya la dignidad del trabajo y del trabajador.

 

            Hay que hacer comprender y divulgar que, para el ser humano, no hace falta apartarse de la vida cotidiana o de la sociedad para acercarse a la perfección moral. Al contrario. La verdadera práctica de la moral se da en la vida diaria, junto con nuestros semejantes.

 

            Para llevar a cabo una vida éticamente activa, cada persona debería entrenarse primero en la moral. Requiere mucha práctica, desarrollar la fuerza de voluntad necesaria, lo que se alcanza ejerciendo constantemente un autocontrol. Antes de ayudar al logro de perfeccionar la sociedad y elaborar un sistema correspondiente, debe perfeccionarse el individuo. El individuo debe ejercitarse para dominar sus impulsos negativos e impedir que éstos se adueñen de él. Sólo entonces será libre, es decir, libre para hacer lo que su mente, guiada por principios éticos, le aconseja.

 

            La noción de una autodisciplina constante que conduzca a la libertad,  no es  fácilmente aceptada  en una sociedad que nos persuade a hacer lo que nosotros, o más exactamente, la sociedad quiere que hagamos. Cuidado con confundir los términos:  la plena libertad individual que pregona la sociedad actual, no debe significar el triunfo de los impulsos físicos sobre la ética y la razón.

 

            Pues eso no es libertad. Libertad significa, ser capaz de decir NO  a los propios instintos cuando sea necesario, por razones éticas. En todos los  aspectos de la vida, la autodisciplina es el pre-requisito de la libertad.

 

            Las raíces del mal y de la injusticia no radican en la economía o en la sociedad, sino en el hombre mismo. El hombre, sin indicadores, elegirá generalmente el camino más fácil, que habitualmente perjudica a otros. 

 

            El objetivo es  perfeccionar  al hombre para que el mundo sea mejor. Hay que  convencer a todo ser humano  que la conducta del individuo es determinante, pues el conjunto de los seres humanos forman la sociedad. Si individualmente son malos, la sociedad  resulta ser  mala. Son las personas y no la  sociedad ni las fuerzas económicas las que llevan a cabo las guerras y construyen campos  de aniquilación, o destruyen la naturaleza. 

 

            El objetivo más importante de la ONU debería ser la educación de  las grandes masas para la paz, en su sentido amplio. Paz interior, paz familiar, paz social, paz internacional, paz con la naturaleza, para no destruir su equilibrio. Todo eso por medio de la educación ética.

 

            La tarea explícita propuesta sería: perfeccionar al mundo por medio del autoperfeccionamiento de cada ser humano, de cada individuo. Es el desafío ante las diferentes religiones y conceptos filosóficos de carácter religioso de nuestra Era.

 

            La tarea explícita propuesta sería: perfeccionar al mundo por medio del  autoperfeccionamiento de cada ser humano, de cada individuo. Es el desafío ante las diferentes religiones y conceptos filosóficos de carácter religioso de nuestra Era.